Así
es la candidata de Mais y la UP a la Alcaldía de Cali
María Isabel Urrutia Ocoro nació en
1963 en el municipio de Candelaria, Valle del Cauca; siendo aún niña se
trasladó a la ciudad de Cali, donde vivió en el barrio Mariano Ramos. Desde la
edad de 13 años inició una disciplinada y comprometida carrera deportiva en el
atletismo, practicando diversas modalidades, como lanzamiento de bala, de
martillo, jabalina y lanzamiento de disco, actividad con la que alcanzó
una marca que aún detenta. En este trasegar deportivo ha conseguido 24
títulos mundiales para Colombia. En los Juegos Olímpicos del año 2000 María
Isabel obtuvo la primera medalla de oro para Colombia. Este año se cumplen 15
años de ese gran triunfo.
Por sus grandes éxitos deportivos,
María Isabel ha sido recibida con honores en las grandes capitales del mundo,
donde goza de gran reconocimiento en los medios deportivos. Toda esta experiencia le ha
permitido conocer a profundidad los distintos aspectos del deporte mundial.
Paralelamente a estos grandes
logros, María Isabel ha encontrado el tiempo necesario para estudiar y tener
una excelente formación profesional. Es licenciada en Educación Física y
Deporte con énfasis en Pedagogía de la Universidad Adventista de Medellín.
Tiene un diploma de especialista en Derechos Humanos y de la Mujer de la
Escuela de Género de la Corte Penal Internacional y en Derechos Humanos y de
Género en la Escuela de Género de la Corte Interamericana de Washington.
En un periodo difícil para la vida
política del país, María Isabel fue elegida representante a la Cámara por la
circunscripción de las negritudes en las elecciones de 2002 y reelecta para
este cargo en las elecciones de 2006. Durante los dos periodos en que estuvo en
el Congreso trabajó con gran eficiencia y honorabilidad. Presentó y defendió 36
proyectos de ley que recogían las causas
más sentidas de la población más vulnerable, de los más humildes, de los
desprotegidos. Siempre dio prioridad a las demandas de las mujeres en relación
a sus derechos específicos, en este aspecto apoyó la Ley 1257 sobre violencia
sexual. Logró que se otorgue el 4% del impuesto de la telefonía
celular al deporte; esta ley es la que está en la base de los grandes logros deportivos
de los últimos tiempos en Colombia. Es lo que ha permitido que nuestro país hoy
día sea una de las potencias
latinoamericanas del deporte.
Su voto, en representación de las
negritudes, fue determinante para derrotar
el Estatuto Antiterrorista, la ley de aguas, y el estatuto minero, de esta
manera puso a salvo la vida de muchos colombianos y colombiana e hizo primar el
Estado Social de Derecho. Su determinación y su compromiso con la
población colombiana le han traído consecuencias en lo personal y también
persecución por parte del Gobierno, pero María Isabel en todo momento ha sido
consecuente en la defensa de los derechos de las personas que la eligieron.
Nuestra gloria nacional fue
amenazada, perseguida, atacada, en la operación Dragón, aún hoy, y más en éste
momento de regreso a la política, su bienestar se encuentra en peligro, tiene
una medida de protección decretada por la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, que ha sido desconocida por el gobierno colombiano, se encuentra desprotegida, mientras a su
perseguidor se le invierte casi diez
y ocho mil millones de pesos anuales en
la protección.
En estos años se ha dedicado a apoyar
a los niños en Bogotá, a impulsar los valores en la juventud, a descubrir
talentos deportivos, a darle a la Bogotá Humana un rostro juvenil, es por esto que
hoy la capital se disputa los primeros lugares en los Juegos Escolares, todo esto
demuestra la eficacia y eficiencia de su trabajo, que contribuye así a
disminuir el matoneo y los embarazos tempranos.
Esta mujer negra, de sector popular,
perseguida política, gloria nacional del
deporte, regresa hoy, con el propósito de orientar los destinos de la juventud,
de los excluidos, de las personas en situación de discapacidad, de los negros,
las mujeres, las minorías de la ciudad de Santiago de Cali.
Después de haber aprendido la
disciplina en los países socialistas, el gran bienestar que tiene la mayoría la
ciudadanía de los países de Europa occidental, de compartir con los dirigentes
más importantes, de haber caminado el país, de haber atesorado conocimientos y
experiencia; se dispone nuevamente a entregarle a su terruño la satisfacción de
llevarlo al siglo XXI, de proyectarlo al Pacífico, de darle la oportunidad a
todos la caleños y las caleñas de crecer, de empoderarse, de brillar con luz
propia, de calificarse para que dar todo de sí, a su tierra, a su familia, a la
Nación. María Isabel Urrutia regresa a las calles que la vieron crecer, con el
sentido de pertenencia en su sangre, con el dolor de ver la degradación de su
ciudad, con el firme propósito de demostrar que la mujer negra si puede, que al
lado del partido de los indígenas de Colombia que le dieron su respaldo y con
el apoyo de la Unión Patriótica regresa para demostrar con su trabajo que sí se
puede sacar adelante al pueblo y a la ciudad caleña.
Esta mujer tiene toda la fortaleza,
toda la inteligencia y toda la honorabilidad para disputarle el poder
político a los dirigentes de las clases
excluyentes, a los más ricos, a los que tan mal han manejado la cosa pública
por tantos años, a los que le han negado las oportunidades a Cali, los que han
saqueado el erario público, los que han engañado a los ciudadanos, y los han
enajenado, los que se han llenado los bolsillos a costa de la salud, de la
movilidad, y de la honestidad de los caleños y las caleñas.
Con todos, los negros, los indios,
las mujeres, los mestizos, los diversos, a darle una oportunidad a la
Democracia, a profundizar en los valores de la vida, de la ética, del
conocimiento colectivo de los pueblos, María Isabel Urrutia, toca el corazón de
su gente y, humildemente, les pide que caminen con ella, que vayan juntos a
depurar la administración, a darle la oportunidad a sus hijos, a su familia, a
sus padres, y a los hijos de sus hijos, que recibirán una ciudad apacible, un
buen vividero, un sitio lindo para gozar de la felicidad de la tierra, de los
ancestros, de los dioses, y claro, ni más faltaba, de la salsa y de las glorias
del deporte.
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