miércoles, 16 de septiembre de 2015

BOLETÍN No. 5. Perfil de María Isabel Urrutia


Así es la candidata de Mais y la UP a la Alcaldía de Cali

María Isabel Urrutia Ocoro nació en 1963 en el municipio de Candelaria, Valle del Cauca; siendo aún niña se trasladó a la ciudad de Cali, donde vivió en el barrio Mariano Ramos. Desde la edad de 13 años inició una disciplinada y comprometida carrera deportiva en el atletismo, practicando diversas modalidades, como lanzamiento de bala, de martillo, jabalina y lanzamiento de disco, actividad con la que alcanzó una  marca que aún detenta.  En este trasegar deportivo ha conseguido 24 títulos mundiales para Colombia. En los Juegos Olímpicos del año 2000 María Isabel obtuvo la primera medalla de oro para Colombia. Este año se cumplen 15 años de ese gran triunfo.

Por sus grandes éxitos deportivos, María Isabel ha sido recibida con honores en las grandes capitales del mundo, donde goza de gran reconocimiento en los medios  deportivos. Toda esta experiencia le ha permitido conocer a profundidad los distintos aspectos del deporte mundial.

Paralelamente a estos grandes logros, María Isabel ha encontrado el tiempo necesario para estudiar y tener una excelente formación profesional. Es licenciada en Educación Física y Deporte con énfasis en Pedagogía de la Universidad Adventista de Medellín. Tiene un diploma de especialista en Derechos Humanos y de la Mujer de la Escuela de Género de la Corte Penal Internacional y en Derechos Humanos y de Género en la Escuela de Género de la Corte Interamericana de Washington.

En un periodo difícil para la vida política del país, María Isabel fue elegida representante a la Cámara por la circunscripción de las negritudes en las elecciones de 2002 y reelecta para este cargo en las elecciones de 2006. Durante los dos periodos en que estuvo en el Congreso trabajó con gran eficiencia y honorabilidad. Presentó y defendió 36 proyectos de ley que recogían  las causas más sentidas de la población más vulnerable, de los más humildes, de los desprotegidos. Siempre dio prioridad a las demandas de las mujeres en relación a sus derechos específicos, en este aspecto apoyó la Ley 1257 sobre violencia sexual.  Logró que  se otorgue el 4% del impuesto de la telefonía celular al deporte; esta ley es la que está en la base de los grandes logros deportivos de los últimos tiempos en Colombia. Es lo que ha permitido que nuestro país hoy día sea una de  las potencias latinoamericanas del deporte. 

Su voto, en representación de las negritudes,  fue determinante para derrotar el Estatuto Antiterrorista, la ley de aguas, y el estatuto minero, de esta manera puso a salvo la vida de muchos colombianos y colombiana e hizo primar el  Estado Social de Derecho.  Su determinación y su compromiso con la población colombiana le han traído consecuencias en lo personal y también persecución por parte del Gobierno, pero María Isabel en todo momento ha sido consecuente en la defensa de los derechos de las personas que la eligieron.

Nuestra gloria nacional fue amenazada, perseguida, atacada, en la operación Dragón, aún hoy, y más en éste momento de regreso a la política, su bienestar se encuentra en peligro, tiene una medida de protección decretada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que ha sido desconocida por el gobierno colombiano,  se encuentra desprotegida, mientras a su perseguidor  se le invierte casi diez y  ocho mil millones de pesos anuales en la protección.

En estos años se ha dedicado a apoyar a los niños en Bogotá, a impulsar los valores en la juventud, a descubrir talentos deportivos, a darle a la Bogotá Humana un rostro juvenil, es por esto que hoy la capital se disputa los primeros lugares en los Juegos Escolares, todo esto demuestra la eficacia y eficiencia de su trabajo, que contribuye así a disminuir el matoneo y los embarazos tempranos.

Esta mujer negra, de sector popular, perseguida política,  gloria nacional del deporte, regresa hoy, con el propósito de orientar los destinos de la juventud, de los excluidos, de las personas en situación de discapacidad, de los negros, las mujeres, las minorías de la ciudad de Santiago de Cali.

Después de haber aprendido la disciplina en los países socialistas, el gran bienestar que tiene la mayoría la ciudadanía de los países de Europa occidental, de compartir con los dirigentes más importantes, de haber caminado el país, de haber atesorado conocimientos y experiencia; se dispone nuevamente a entregarle a su terruño la satisfacción de llevarlo al siglo XXI, de proyectarlo al Pacífico, de darle la oportunidad a todos la caleños y las caleñas de crecer, de empoderarse, de brillar con luz propia, de calificarse para que dar todo de sí, a su tierra, a su familia, a la Nación. María Isabel Urrutia regresa a las calles que la vieron crecer, con el sentido de pertenencia en su sangre, con el dolor de ver la degradación de su ciudad, con el firme propósito de demostrar que la mujer negra si puede, que al lado del partido de los indígenas de Colombia que le dieron su respaldo y con el apoyo de la Unión Patriótica regresa para demostrar con su trabajo que sí se puede sacar adelante al pueblo y a la ciudad caleña.

Esta mujer tiene toda la fortaleza, toda la inteligencia y toda la honorabilidad para disputarle el poder político  a los dirigentes de las clases excluyentes, a los más ricos, a los que tan mal han manejado la cosa pública por tantos años, a los que le han negado las oportunidades a Cali, los que han saqueado el erario público, los que han engañado a los ciudadanos, y los han enajenado, los que se han llenado los bolsillos a costa de la salud, de la movilidad, y de la honestidad de los caleños y las caleñas.


Con todos, los negros, los indios, las mujeres, los mestizos, los diversos, a darle una oportunidad a la Democracia, a profundizar en los valores de la vida, de la ética, del conocimiento colectivo de los pueblos, María Isabel Urrutia, toca el corazón de su gente y, humildemente, les pide que caminen con ella, que vayan juntos a depurar la administración, a darle la oportunidad a sus hijos, a su familia, a sus padres, y a los hijos de sus hijos, que recibirán una ciudad apacible, un buen vividero, un sitio lindo para gozar de la felicidad de la tierra, de los ancestros, de los dioses, y claro, ni más faltaba, de la salsa y de las glorias del deporte.

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